viernes, 1 de enero de 2010

La sexta hora




El pasado curso escolar supuso para la mayoría de centros públicos la activación de las reformas previstas para el Pacto Nacional para la Educación. Y la principal medida era alargar la jornada escolar a primaria en una hora cada día. Este tiempo se destino a desarrollar habilidades que favorezcan alcanzar las competencias básicas de lectura, de compresión oral, la estrategia matemática y la sensibilidad artística. Los consejos escolares podían escoger el horario en un intervalo de ocho de la mañana a seis de la tarde, como condición indispensable la pausa de mediodía de almenos de dos horas. Las estadísticas muestran que un 80% de centros optaron por hacer durante la mañana de 9.00 a 13 horas, y a la tarde de 15.00 a 17.00 horas, mientras que el 20% escogio durante la mañana de 8.30 a 13.00 y por la tarde de 15.00a 16.30 horas.


El debate público delante de estos cambios se ha centrado en que se debe hacer, y aunque las actividades introducidas son muy adecuadas, y la posible conciliación de los horarios laborales y escolares, un hecho que para la mayoría de la gente que trabaja en nuestro país es casi imposible de conseguir. Es mejor y más provechoso realizar la ampliación horaria atendiendo a las variaciones diurnas del rendimiento de los niños. Si el objetivo es conseguir una escuela moderna y que garantice una enseñanza de máxima calidad para todos, eso supone no olvidar que existen intervalos horarios en que los niños, aunque estén más despiertos rinden mínimo, y otros óptimos para funcionar y aprender más y mejor.


En el siguiente artículo, del País, se examinan los resultados de su aplicación:

http://www.elpais.com/articulo/educacion/sexta/hora/primaria/examen/elpepuedu/20071015elpepiedu_4/Tes

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